lunes, 18 de febrero de 2019

2ª Jornada XIII Curso Educación para el Desarrollo

El sábado 9 de febrero se celebró la segunda jornada del XIII Curso Educación para el desarrollo.

En horario de mañana contamos con Mayte Hernández Merino de Ecologistas en Acción, para tratar el tema "Coherencia de Políticas versus anticooperación. La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible".



Tras el desayuno solidario con productos de Comercio Justo, Jose Manuel Rincón, miembro de la Cooperativa Agreocológica El Arado, habló sobre "Mercados Sociales: canales cortos de comercialización". 


Y para culminar el día, en horario de tarde, José Larios, miembro del Consejo Andaluz de Medio Ambiente y presidente de la fundación EQUO", trató el tema "Energía, Economía y Sociedad".



El próximo sábado 23 de febrero, se celebrará la 3ª jornada, donde se tratarán temas de banca ética y acciones en el desarrrollo de los países del sur y del norte.


lunes, 21 de enero de 2019

Comienzo XIII Curso de Educación para el Desarrollo

El sábado 19 de Enero se celebró la primera jornada del XIII Curso de Educación para el Desarrollo. En la jornada de la mañana Mercedes Gil, delegada de Setem Córdoba, realizó la presentación de Setem Andalucía y el curso de voluntariado.


Después de disfrutar de un magnífico desayuno solidario con productos de Comercio Justo, Carlos Arce, coordinador del área de inmigraciones de APDHA Córdoba, nos habló de los derechos humanos con los países del Sur y la inmigración.


La última charla de la jornada, ya en horario de tarde, nos la brindó José Esquinas, exsecretario del subcomité de la FAO sobre Ética en la Alimentación y la Agricultura, quién mejor que él para hablar sobre la interdepencia Norte-Sur y el caso de la diversidad agrícola.



Agradecemos la buena acogida que está teniendo el curso en esta edición y deseamos que los contenidos que se imparten sean de agrado para los asistentes. Os esperamos el sábado 9 de febrero, con muchas ganas de seguir aprendiendo cosas y recordando otras que tenemos en el olvido.

Condenamos la violenta represión de las manifestaciones salariales en Bangladesh

Miles de trabajadoras en Bangladesh han tomado las calles para protestar por los bajos salarios en el sector de la confección. La policía reprimió las protestas disparando balas de goma y usando gases lacrimógenos. Un trabajador ha muerto y muchos otros resultaron heridos.
Desde SETEM y la Campaña Ropa Limpia condenamos enérgicamente la violencia que limita el derecho de las trabajadoras a manifestarse. Hacemos un llamamiento al gobierno de Bangladesh para que ponga fin a la violencia e intimidación hacia los trabajadores y sindicalistas y para que deje de ignorar sus demandas
Las protestas salariales y la violenta represión por parte de la policía no es un fenómeno desconocido en Bangladesh; hay que situarlo en un contexto general extremadamente preocupante para la libertad sindical en el país y en la crisis no resuelta de Ashulia de 2016. Las protestas salariales en Ashulia, área industrial cercana a la capital Dacca, provocaron el cierre de una docena de fábricas durante una semana, más de 1.500 trabajadores y trabajadoras fueron despedidos, cerca de 30 trabajadores y líderes sindicales arrestados y aproximadamente 50 líderes sindicales tuvieron que esconderse. Muchos representantes sindicales aún tienen cargos pendientes, lo que les coloca en riesgo constante de ser arrestados.
El gobierno de Bangladesh ignoró las reclamaciones de aumento salarial en 2016. Durante el largo proceso de revisión salarial del año pasado, el gobierno tampoco tuvo en cuenta la demanda de los sindicatos que reclamaban 16,000 taka (164 €). El vergonzoso nuevo salario mínimo para las trabajadoras menos cualificadas se sitúo a tan sólo la mitad: 8,000 taka (84€). Para la mayoría de trabajadoras y trabajadores, las revisiones salariales apenas han aumentado el salario base. Pese al clima de miedo e intimidación y a la limitada libertad de asociación en Bangladesh, las trabajadoras y sindicalistas han expresado repetidamente su descontento durante el proceso de revisión salarial y desde el momento del anuncio del salario mínimo.
Durante el proceso de revisión salarial, la Campaña Ropa Limpia solicitó a las marcas y minoristas internacionales que apoyasen públicamente la demanda salarial de 16.000 takas de las trabajadoras. Algunas empresas internacionales, entre ellas la española Inditex, manifestaron la esperanza de una revisión justa del salario mínimo en la que se escucharan las voces de los trabajadores y trabajadoras, pero las marcas no apoyaron una cantidad concreta. Desde que el gobierno anunció y puso en marcha el nuevo salario mínimo, significativamente inferior a las demandas de los trabajadores y por debajo de cualquier estimación de salario digno, las marcas han guardado silencio.
El gobierno de Bangladesh demuestra no respetar las libertades fundamentales. Pese a que ha asumido repetidamente compromisos internacionales para mejorar la situación laboral y sindical de las trabajadoras del sector de la confección, demuestra lo contrario reprimiendo violentamente las protestas y aplicando enmiendas a la ley. La libertad de asociación sigue severamente restringida, lo que torpedea la expresión y la defensa de los intereses de las trabajadoras y trabajadores.
La atención internacional de nuevo puesta en Bangladesh: peligra la continuidad del Acuerdo por la Seguridad en Bangladesh. Las recientes manifestaciones tienen lugar en un momento en que los ojos del mundo y la industria de ropa están de nuevo puestos en Bangladesh tras la polémica victoria del partido gobernante y con el Tribunal Supremo a punto de decidir sobre el futuro del Acuerdo Sobre Incendios y Seguridad en Edificio en Bangladesh firmado por más de 200 empresas internacionales tras la tragedia del Rana Plaza. 

jueves, 10 de enero de 2019

¡Sumac vida, sumac qausey! ¡Lo mejor de la vida, es poder vivirla! (Lengua Quechua originaria de Los Andes centrales y Amazonía Occidental)












¡Hola de nuevo, Familia!

Hace un tiempo me despedía de vosotrxs, pero ya estoy más que de vuelta de unas maravillosas vacaciones que, a decir verdad, han tenido momentos muy diversos, preciosos, alegres e incluso algunos un poco feos y desagradables. Por el momento no me anticipo y voy a contaros todo desde el principio.
Cuando salí de Atalaya para disfrutar de mis deseadas vacaciones, eran las cinco de la madrugada. Me subí a aquel bote camino de Puerto Ocopa. Fue maravilloso poder ver como amanecía y se abría paso el río “Tambo” entre la frondosidad de tan variada vegetación. Siendo sincera, no es el medio más cómodo para viajar, pero si es un sitio privilegiado para visualizar tal espectáculo que gratuitamente ofrece nuestra “Madre tierra”. Tras diez horas en la embarcación, llegamos a una pequeña playa de Puerto Ocopa, que, sin siquiera haber bajado del bote ya estaban esperando diversos taxistas al grito de: “¡Satipo! ¡Satipo! ¡Quince soles!”
Entramos en uno de esos taxis, donde si cabe, era mucho más incómodo que el propio bote. Entre otras cosas, teníamos que compartir el asiento delantero, pero en este caso lo compartí con Julio, un chico de Nopoki que su parada final era Satipo. Tras una hora y media con el cuello a punto de romperse, llegamos a Satipo. Allí me esperaban varias horas por delante hasta coger el autobús que me llevaba a mi primer destino: Lima.
Cuando por fin logré montarme en el autobús, intenté por todos los medios quedarme dormida lo más pronto posible, ya que ahora me esperaban trece horas de trayecto.
El viaje fue bastante pesado, pero creo que tiene que ver con los anteriores medios de transporte y con la cantidad de horas que se necesitan para viajar, ya dije en mi primera entrada que las distancias son completamente diferentes a como estamos acostumbradxs.
Ahora sí, llegué a Lima. Como siempre, luciendo ese color gris que la caracteriza, el tráfico infernal que la detiene y mostrando sus diversas zonas tan variopintas. En ese momento nada me importaba porque ¡Empezaban mis vacaciones!
Ahora, esperaba muy impaciente la primera visita, ya que ha sido tanta la preparación y las ganas que no puedo controlar la euforia.
Cuando llegó Ibai era muy temprano. Yo estaba en el aeropuerto con antelación para darle una sorpresa y creedme, no falló. Después de tanto tiempo sin estar cerca de las personas que forman parte de mi realidad, la llegada de Ibai fue como un soplo de aire fresco en una tarde muy calurosa. En ese momento no tenía suficientes manos, brazos, ni palabras para envolver todo lo que sentía. Tras un rato mirando y abrazando, abrazando y mirando, realmente no podía creérmelo.
Disfrutamos de Barranco. Disfrutamos de todas esas calles que al final iban a parar al “Puente de los Suspiros”, de la gente que paseaba, vendía y cantaba. Disfrutamos el día y la noche de esa magia, de la “Pilsen muy helada” y sobre todo de la compañía.
Poco duró la tranquilidad, ya que empezábamos a preparar el siguiente destino: Cusco.
Si os gustan los colores, la amabilidad, la historia y las cositas bonitas como las “alpacas” os recomiendo al ciento por ciento que visitéis el lugar. Cusco te acoge como hermanx, te quiere y te deja ver todas sus entrañas. Te ofrece tanto que pareciera que estás en deuda con él. Cuando cae el sol entre las montañas, se convierte en naranja y apenas parpadeas, logras ver un espectáculo de luces que va desde lo más alto de la montaña hasta ti. En ese momento disfrutas en silencio unos minutos, eres capaz de apreciar todo lo que te rodea en esta misteriosa ciudad y si a todo ello le sumas la compañía, el siguiente paso es buscar ese lugar cálido donde tomar un “Pisco Souer” para seguir hablando de lo bello que es todo.
Apenas nos acabamos de enamorar de Cusco, cuando empezamos la ruta del “Valle Sagrado” donde el destino final es ni más ni menos que la autentica maravilla del mundo “Machu Picchu”.
Los Andes, el nacimiento del gran río “Amazonas”, las construcciones, los contrastes, los colores, la inmensidad, el infinito, la majestuosidad… y un sinfín de belleza que nuestra diosa por excelencia, “La Pachamama”, nos regala sin interés alguno. Tras una visita más que a la altura, nos disponemos a coger el tren que nos llevará a “Aguas Calientes”, el pueblo al que le da vida “Machu Picchu”.
Cansadxs no es suficiente para describir como nos sentíamos, pero desde luego muy encantadxs y satisfechxs por tener la oportunidad de ver cosas que son realmente preciosas. Ahora tendríamos que guardar ganas para el siguiente día ya que ¡Nos espera Machu Picchu!
En esta fecha es temporada de lluvias, pero la mañana se abrió por completo. Ni una sola gota de agua. El sol era todo un señor, la forma en que calentaban los rayos era pura alegría. Satisfecho y seguro de sí mismo. Puedo imaginarlo con una sonrisa modesta, sabiendo que agradecemos su presencia y por ello se muestra amable.
Cuando llegamos, apenas articulamos palabra, nuestros sentidos hicieron su trabajo. El olor a hierba fresca podías saborearlo, acariciarlo e incluso escucharlo. La energía que desprende el lugar cala lo más profundo de tu ser. La mejor parte se la lleva la vista, abres tanto los ojos que no alcanza lo suficiente, quieres más y más. Por si no era suficiente, nos atrevimos con “Waynapicchu” que en quechua significa “Montaña Joven”. Y sí, puedes personificarla sin problema. Es enorme, fuerte, bella y derrocha frescura. Desde la cima puedes verlo todo. Puedes tener una vista increíble de Machu Picchu, pero te brinda muchas otras perspectivas que son fantásticas.
Nos sentimos afortunadxs. Creo que la palabra “Maravilla” es escasa para describirlo.
Pensamos que la mejor opción era exprimir el tiempo al máximo, de forma que no dimos ni un solo minuto de tregua a nuestro viaje.
“Agua Florida”, té de coca, hoja de coca, crema solar y ropa de abrigo era suficiente para aventurarnos en la famosa “montaña de los colores” aunque en inglés, “Rainbow Mountain” queda más “cool”. El camino es muy duro, ya que llegamos a los 5100 metros sobre el nivel del mar. Pareciera que te asfixias, la respiración es tan fuerte que los pulmones quieren salir de tu cuerpo, pero eso no impide que disfrutes del paisaje. En tal caso piensas:
“Estoy muerta, creo que voy a morir, pero ¿No te parece precioso? Merece la pena asfixiarte”.
Ibai estuvo animándome todo el camino, porque hay momentos en los que quisieras tirar la toalla y piensas que “esto no es lo tuyo”.
Por fin llegamos al punto más alto y sí, mereció la pena. Colores. Muchos colores. Es inexplicable cómo la tierra puede darnos cosas tan hermosas. Y, como casi todxs lxs guías suelen decir: “¡Llegó el momento Facebook!” fotos y más fotos. Qué pena no darle justicia con una imagen.
Con todo ello, Cusco es inefable.
Siguiente parada: ¡Puno!
A simple vista no parece tan bonita, pero tras pasear por la ciudad nos damos cuenta de que, en realidad, sigue sin ser bonita. Llegando de la ciudad Inca por excelencia y si cabe del ombligo del mundo, las expectativas estaban muy altas. Además, granizaba de forma que daba lástima no coger los trozos de hielo para preparar un “Pisco”. Fue una locura ver la forma tan agresiva en que el cielo se caía. Temimos por que nuestra visita a los “Uros” y “Taquile” estuviese a merced de este tiempo. Inti, de la forma en que los incas llamaban al sol, nos seguía sonriendo, así que nos dio “rienda suelta” para disfrutar del “Titi Caca” con todo lujo de detalles. No obstante, nos quiso dar una lección. Ese día se nos olvidó la crema protectora, así que imaginaos un irlandés el 25 de junio en Fuengirola…
Eso no fue obstáculo alguno. Ver las islas flotantes de los “Uros” es tan curioso como bello. Todo está elaborado con el junco. El suelo, las casas, los barcos, los adornos e incluso se usa para comer. Si hablamos de rentabilizar al máximo un solo recurso y originalidad, hablamos de los “Uros”.
“Taquile” es la segunda isla más grande del “Titi Caca” se trata de un pueblo donde sus gentes continúan las tradiciones de antaño. Sus actividades se desarrollan en torno a construcciones típicas de supervivencia y donde los roles no siguen la norma, por ejemplo, los hombres son mundialmente conocidos por ser los mejores tejedores, es más, no pueden contraer matrimonio si no logran hacer piezas que parecieran celestiales, ¡Así conquistan a las mujeres! Las mujeres tienen papeles tan importantes como es la gestión y organización de la isla. Muchas de ellas desempeñan un liderazgo clave en el proceso de desarrollo local y eso ¡Es fantástico!
Aunque Puno como ciudad no estuvo a la altura de nuestras expectativas, el “Titi Caca”, “Taquile” y sobre todo los “Uros” subieron la nota con sobresaliente a esta ciudad.
El entusiasmo por volver, las ganas de vivirla, el dejar fluir tus sentidos, llenarte de energía por la calle de “Las Brujas”, encontrarte de nuevo el filo entre la vida y la muerte de “Los Yungas”, la inmensidad, “Las cholitas” y la cuna de la revolución feminista en todas sus vertientes. ¿Escuchas? Es La Paz.
Si. Por la frontera de “Desaguadero” cruzamos a Bolivia.
Fue retroceder al pasado, al lugar que marco un antes y un después en mi vida. Me venían a la cabeza tantos recuerdos…
La vida me ha dejado verla de nuevo y mejor compañero que Ibai para compartirla, no existe.
Fueron escasos los días para disfrutarla, pero suficientes para recordar tanta pureza y amor. Esta vez me marcho sabiendo que es estática, que el tiempo se detiene cuando pones los pies sobre el suelo. Me marcho sabiendo que he encontrado cosas que me dan la vida. Me ha dado más motivos de por qué tú. Y nos ha dado un piano para que por fin sepamos cuál es nuestra canción. Estuviste acertado cuando en la mesa del restaurante escribiste: “La Paz sea contigo, hermanx”.
¡Vamos! ¡Rápido! ¡El tiempo se agota y tenemos mucho que ver!
Arequipa. La ciudad guardada y custodiada por el gran Mistic supervisado por el Condor. La que fuera una parada técnica, se convirtió en el lugar más gracioso del Perú. Allí nos esperaba Fernando, mi “pata” de Atalaya, que, nos mostró Arequipa en la mejor de sus formas. Chela “Arequipeña”. ¡Shhh! Espero no meterme en un lío, pero creo que la “Arequipeña” me gusta más que la “San Juan”.
Tras un reencuentro muy especial, nos disponemos a la que será nuestra última parada: Ica. En este transcurso, omitiré algunos fallos técnicos que a mí me parecieron muy divertidos, a Ibai no tanto. Creo que los recordaremos de por vida y os aseguro que terminará riéndose del momento.
Después de dieciséis horas de autobús, llegamos a Ica, el desierto del Perú. La “Huacachina”, es un pequeño oasis que te muestra un contraste tan diferente, que no imaginas que se tratase de un lugar de este país. Efectivamente, Perú no deja de sorprenderte vayas donde vayas.
Aquí supimos lo que es correr por el desierto en “Tubular”. Saltos, carreras, euforia… pura adrenalina. Espero no hagáis leña del árbol caído, pero en un descenso de montaña con una tabla de “Snow”, merendé la mitad del desierto de arena y me quedo para la cena.
Sin apenas más tiempo, concluimos el que ha sido un gran viaje. Regresamos a Lima y pudimos disfrutar por última vez de “Barranco”. En este sentido no me queda más que agradecerte, a ti, Ibai, por formar parte de momentos tan especiales y únicos como este. Muy triste me despido de ti, pero sabiendo que ya está preparada la vuelta.

Apenas trascurren dos días y llega mi segunda visita. Un huracán, un terremoto, un tsunami, un volcán en erupción… ¡Qué tiemble Perú! ¡Mamá! ¡Papá! ¡Bienvenidxs!
Exacto. Mi mamá y mi papá han venido a verme. Como diría mi madre, han llegado a “trompicones”. Esa noche, “Iberia” estaba caprichosa y nos hizo esperar una hora y media hasta que llegaron los equipajes. Ellxs a un lado y yo al otro, desesperados por vernos y abrazarnos. De repente escucho el chiflido que caracteriza a mi madre y yo, que soy muy aficionada a saltarme los protocolos, cruzo la cinta de “no pasar” para derretirme en un abrazo que nos llega a los tres al alma.
Cansados pero entusiasmadas llegamos al hotel y, ¡Las Reinas Magas se han adelantado! Este año me he portado muy bien y me han traído todo lo que he pedido. Bocadillo de jamón ibérico, bocadillo de lomo de orza con sus pimientos fritos que con tanto cariño ha hecho Marisa, sin olvidar los turrones de chocolate que me compró. Latas de conserva producto de mis tías Encarni y Mª Dolores y roscos de Navidad de Maribel, nadie en el mundo los hace como ella, pero nadie los compra con tanto cariño como mi Pepe. ¿He dicho jamón ibérico? Gracias, mamaíta. Gracias, papaíto.
Como diría mi prima Rocío: “¡Ahora sí, nena!”
Disfruté y tengo videos que lo sustenta. Se me saltaron las lágrimas con cada bocado y me sabia a “gloria bendita”.
Una vez recompuesta por los manjares de nuestra tierra, empezó un nuevo viaje. En este caso la visita a Lima fue “express”, así que visitamos de forma apresurada los lugares tan puntuales que ofrece y sin más dilación, nos vamos para Cusco.
En este sentido recuerdo las palabras de Ruby cuando me dijo: ¡Qué dicha ver Cusco dos veces seguidas! Por ello, desde la primera vez que me encontré con la ciudad, pensé que no podrían ser más acertadas sus palabras.
Ahora tenemos 25 horas de trayecto, ya que no nos quedó otra opción que viajar en autobús dadas las fechas.
Al principio dije que no todo fue bonito durante las vacaciones, y es en este momento cuando las cosas se tuercen y aparece la excepción fea y, espero pronto olvidada. Cuando apenas quedan dos horas para llegar a nuestro destino, un desafortunado contratiempo nos envuelve. Nuestro autobús colisiona frontalmente con otro, donde las personas que se llevaron la peor parte se encontraban en los asientos delanteros del mismo. No solo tuvimos suerte dados nuestros asientos, sino que pudimos frenar en una zona donde había una explanada a diferencia de todo el tramo de acantilados.
Con el susto en el cuerpo, ayudamos a desalojar el autobús. Recuerdo a dos niñas muy pequeñitas que no paraban de llorar y que junto a su madre intenté retirarle los cristales de la luna que tenían enredados en el pelo. Fue un episodio triste y realmente no quiero darle más importancia, ya que arruina esta fabulosa entrada.
Por fin llegamos a Cusco, un poco sugestionadxs, pero con ganas de empezar la aventura.
Hicimos de nuevo la ruta del “Valle Sagrado” y “Machu Picchu”. Yo quería anticiparme a todo, pero guardé ganas sabiendo que mis padres estaban disfrutando cada paisaje y detalle que compone este maravilloso lugar. Esta vez “Machu Picchu” lucía muy diferente. Lo que antes brillaba con el sol, ahora se alzaba entre la niebla y una fina capa de lluvia. Si antes pensaba que la lluvia sería lo único que podía arruinar una visita como esta, me equivocaba. La lluvia envolvió el lugar de más magia si cabe y esto es fantástico. He visto esta autentica maravilla sonriendo con el sol y emocionada con la lluvia.
El poder repetir la experiencia es un lujo, es algo que quedará por siempre en mis recuerdos.
Si pensé que Cusco no podría sorprenderme más, lo hizo.
Participamos de cosas tan místicas como es el ritual de la “coca” donde dimos gracias por seguir perteneciendo al mundo, brindamos con anisado en lengua quechua y vimos la ciudad desde de lo más alto siendo compañerxs de las estrellas.
Cusco nos ha regalado una nueva vida, nos ha tranquilizado y arropado. Nos vamos más que satisfechos del lugar.
De vuelta, mis aventurerxs padres, no podían permitir regresar a Córdoba sin ver mi cachito de corazón, por lo que insistieron en que me acompañarían de nuevo a la selva de forma que pudieran conocer todo lo que he escrito durante este tiempo.
Con las uvas de la suerte, el color amarillo y unos “choripanes” y “anticuchos”, celebramos nuestro fin de año. Bailamos, reímos, cantamos y brindamos por un nuevo año, por seguir sumando.
Autobús, taxi y bote. A lo largo del camino disfrutaron completamente del paisaje y pudieron comprobar de primera mano el espectáculo de tonalidades de la selva.
Cuando llegamos a Atalaya estaban impacientes por conocer todo, así que, tras una ducha muy refrescante, les muestro Atalaya. Ellxs bien saben que mi experiencia en Nopoki no habría sido igual sin esa persona de la que os hablé en la primera entrada, el Padre Curro. Pues bien, han conocido al famoso Padre Curro y es tanto el entusiasmo, que se ofrecen a hacer una rica comida al día siguiente. También tuvieron la oportunidad de conocer al Padre César, donde le trasmitieron lo agradecidos que se sentían por lo bien cuidada que he estado durante este tiempo.
Al día siguiente fuimos al mercado a comprar todo lo necesario para preparar la comida. Ni que decir tuvo el resultado. Todxs lxs presentes disfrutaron al máximo y compartimos un rato de familia precioso. Ya se agotaba el tiempo, y tras poder disfrutar algunos días en la selva, tocaba la parte más amarga de las vacaciones, la despedida.
Estoy segura que el trayecto ha sido una autentica odisea hasta llegar a casa. Ya desde Córdoba me dan muchos ánimos en este último “empujón” de mi experiencia.
Tan solo faltan unos días para preparar mi vuelta, todo eso os lo contaré un poquito más adelante.
El año terminó y empezó de la mejor manera.
Gracias, Ibai. Gracias, mamá. Gracias, papá
¡Hatun malqai! ¡Ñan huillamuskaiquiña noccamanta! ¡Un abrazo enorme, Familia! ¡Pronto tendréis noticias mías! (Lengua Quechua originaria de Los Andes centrales y Amazonía Occidental)

martes, 25 de diciembre de 2018

10 años de Córdoba con el Comercio Justo

Celebramos que Córdoba cumple 10 años como ciudad por el Comercio Justo junto a todos los colectivos que con su compromiso lo han hecho posible.


APAINE nos felicita las felicitaciones navideñas

Nuestros amigos del campo de Apaine en Perú donde colaboramos enviando voluntarios y realizando proyectos, nos felicitan las fiestas ¡¡Muchas gracias!!


lunes, 10 de diciembre de 2018

XIII Curso de Educación para el Desarrollo (Enero 2019 / Marzo 2019)



La ONG Setem Andalucía, con su delegación en Córdoba, y en colaboración con diversas organizaciones, organiza la treceava edición del curso "Educación para el Desarrollo (aprendiendo del Sur)".

Dicho curso se realizará en 5 sábados en el que se tratarán temas relacionados con la realidad de los países del Sur, su problemática, sus relaciones con el Norte y las diferentes alternativas a la situación actual. Los ponentes, forman parte de diversas organizaciones de Andalucía y de Setem. 

Las fechas de esta edición serán: 19 de enero, 9 y 23 de febrero, 9 y 23 de marzo. 

Al final del curso se entregará un certificado a las personas que asistan a más del 85% del curso. 

Setem ofrece la posibilidad de poder convivir y colaborar con diversas organizaciones en Países del Sur mediante un programa de corta estancia. Más de 100 personas ya han participado es esta experiencia inolvidable como voluntario/as. Para esto es necesario haber terminado el curso de EdD de Setem, tener más de 21 años y ser seleccionado/a tras una entrevista personal.

¿Cuál es el objetivo del curso?
Conseguir un cambio personal y de actitud, motivando la reflexión crítica y un compromiso que nos permita construir un espacio común con los países del Sur favoreciendo modelos socioeconómicos mas justos y respetuosos con el desarrollo y la identidad de dichos países.

¿A quién va dirigido el curso?
A personas comprometidas y sensibles a las situaciones de desigualdad e injusticia entre el Norte y el Sur, que vean en la educación una herramienta para su solución y quieran escuchar y aprender de otras realidades. Además, va dirigido a aquellas personas que quieran formarse para ser voluntarios en un país del Sur mediante una corta estancia (1-3 meses).

¿Cómo se desarrolla?
El curso se realizará los sábados 19 de enero; 9 y 23 de febrero y 9 y 23 de marzo en el horario de 9:00 a 20:00 h. 

Inscripción e información:   
Rellena la inscripción aquí y envía por email (cordoba@setem.org) el resguado del banco. 
La inscripción finaliza el 18 de enero.
Tel: 957 204 274- 654 814 432
E-mail: cordoba@setem.org
www.setem.org

Precio del curso: 60 euros (incluye desayuno con productos ecológicos y de Comercio Justo).
El pago se realizará por transferencia en TRIODOS BANK a la cuenta de Setem
IBAN ES45 1491 0001 2921 6285 2426
Concepto: curso EdD y tu nombre y apellidos.
El curso está limitado a 30 alumnos/as.

Lugar de celebración: Colegios Provinciales de la Diputación de Córdoba. Avda. Mediterráneo s/n. Barrio Parque Figueroa.

viernes, 30 de noviembre de 2018

“Nankameanuka, imia amutanmak nankanestsui. Iña enente iña yacharije ukuknaka nekeñawe” “Lo que empieza, no siempre acaba. El corazón y la memoria saben guardarlo” (Lengua Shuar)


En esta entrada tengo que atinar muy bien, tengo que poner “mucha carne en el asador” y aprovechar para hablaros de mis gentes. Pero eso sí, voy a ser fiel a la pretensión que tenía con base al mes de noviembre.
El pasado 25 de noviembre se celebró el día mundial contra la Violencia de Género y, como no, ahí estaba yo, metida en la trinchera.
Cuando llegué de Lima, de forma fortuita me invitaron a una reunión donde se hablaría de aquellas actividades que se realizarían desde la Municipalidad de Atalaya; y digo de forma fortuita, porque la circular la recibió mi compañera Edith, que sabiendo mi gran interés en aspectos relacionados con el género, no dudó ni un solo instante en avisarme de tal acontecimiento: ¡Marina, ahí tienes “chamba” de la tuya!
No podría explicaros cómo me siento cuando hablamos de lucha, cuando hablamos de derechos y cuando nuestra arma no es un “machete”, sino nuestra propia voz, las voces que queremos escuchar.
Aunque la realidad sea diferente y el machismo se exprese de otras formas, he considerado muy oportuno implicarme y comprometerme con las mujeres de Atalaya y de forma muy especial con mis niñas de NOPOKI. Entonces, al igual que la señora Mercedes se remangaba para asar el “pollo cangas”, yo me remangué para desmontar todos esos mitos que existen entorno a las construcciones de pareja a través del amor romántico; en eliminar todo tipo de violencia y en utilizar un discurso adecuado para derribar las opresiones a través de la crítica, el análisis y la reflexión. Es bastante gracioso ver sus caras cuando les digo que Cenicienta, en realidad, no quiere compromisos y, además, no come perdices porque es vegetariana. No os voy a negar que en un primer momento pareciera que se espantan, pero tras varios segundos se “parten de risa” e incluso, alguna se reafirma y dice que esa historia es mucho más “chévere”.
Desde NOPOKI, hemos conseguido el apoyo por parte del alumnado para trazar un Plan de Igualdad, donde se revisen todas las formas tanto académicas como personales, atravesando el eje de la perspectiva de género. Para ello, hemos nombrado a dos alumnas y dos alumnos como delegadxs y subdelegadxs de igualdad, de forma que velen por una educación inclusiva libre de machismo. En este sentido, me siento gratamente satisfecha, ya que, al proponerle dicho proyecto, resultaron entusiasmadxs y con ganas de empezar cuanto antes. Ahora, quedamos a la espera de empezar el nuevo curso en marzo para desarrollar todo lo propuesto. Ya estaré al tanto.
Llegado este momento:
¿Sabéis esa sensación de tener sentimientos encontrados? ¿Ese instante en que echas de menos y echas de más de forma simultánea? Bueno, pues en ese punto me encuentro. Quedan apenas tres días para que se cierre otra de las etapas que te brinda una experiencia como esta. En NOPOKI, el curso académico ha concluido y con ello mi experiencia con las personas que han llenado mi vida de forma extraordinaria, el alumnado.
Todos los días de esta semana, al sentarme para almorzar en la “maloka” no podía apartar mi vista de las diferentes mesas donde se sientan las chicas y los chicos de NOPOKI. Sin querer, no he sido capaz de interactuar en la comida como de costumbre, porque mi cabeza la ocupaban preguntas como ¿Volverás a verlxs de nuevo? ¿Es posible que sea la última vez que veas a todas estas personas? ¿Te gustaría volver? ¿Quieres volver?
Al fin y al cabo, sabía que este momento llegaría tarde o temprano, pero ciertamente no estaba preparada para ello, ya que aún son dos meses lo que tengo por delante y mi cabeza no imaginaba que la despedida más intensa iba a ser en este momento. Es cierto que estoy muy contenta porque he aprendido tantas cosas, pero no puedo evitar sentirme triste cuando, por ejemplo, viene mi pequeña Mariela y con su característica voz de pito me pregunta:
“¡Ayy mis! ¿Cuándo regresas de nuevo? ¿Después de ver a tu familia en España? ¡Mis, no te vayas!”
O quizás cuando Iris se acerca, me abraza y me repite a diario:
“¡Mi Marinita, qué hermosa estás hoy! ¡Te voy a echar de menos!”
Cuando Gino cada mañana me envía un whatsapp para saber qué tal he dormido y si he desayunado. Cuando lxs chicxs de la danza me esperan (o más bien espero yo) para decirme que incluso “renegando” me quieren mucho. Cuando me buscan para estudiar Antropología, porque consideran que cuando les explico se enteran “bonito”.
O cuando de la nada escucho un “¡Cuqui!” Y, de repente, tengo a algunx de ellxs a mi lado queriendo acompañarme a donde quiera que vaya.
Julieta. Julieta es tremenda, tiene muy decidido que cuando regrese a España, ella viene conmigo. Casi todos los días me pregunta cuánto cuesta un pasaje y cuánta “plata” necesita para viajar. Ella me aconseja que la adopte, a pesar de tener casi los 19 años, quiere vivir conmigo y poder ser una actriz de primera. Pienso que, tarde o temprano, lo va a conseguir. Se pasa el día entero dramatizando y haciéndome participe de sus interpretaciones.
Y así puedo pasarme horas y horas. Podría escribir tantas cosas de cada unx de ellxs que no acabaría nunca, así que por el momento, las guardo para mí.
El pasado domingo llamé a Blanquita para ir juntas a cenar. Como siempre, hablamos sin parar de todo tipo de cosas y, de buenas a primeras, sin tener relación alguna de lo que por el momento hablábamos, se quedó en silencio varios segundos y me preguntó:
“Marina, ¿Qué te llevas de NOPOKI?”
Es una pregunta que puedes contestar de una forma banal y que la respuesta está más que “machacada” por todas aquellas personas que viven una experiencia de cooperación o voluntariado, por ello coges “carrerilla” y dices lo bonito que es todo, lo que has aprendido… Respuestas demasiado preestablecidas que hacen que tu misma te preguntes hasta dónde ha calado tu experiencia.
Cuando intenté responderle, tomé mi tiempo. No me gusta apresurarme ante preguntas de este tipo, que como digo, parecen de fácil respuesta y en realidad son las más complejas de resolver. En ese momento tuve la impresión de ver mi cara en un espejo, ya que puedo describirla a la perfección. Mis ojos abiertos con sorpresa, las cejas bastante arqueadas y mi boca apretaba los labios, tanto que la piel de mi cara lograba estirarse por completo. Mis hombros se encogían y a su vez mi cabeza los acompañaba con movimiento de duda.
“¡Blanquita, me lo has puesto bastante difícil!” – le dije.
Pero ella insistía y quería respuesta a su pregunta.
Entonces, le dije que aún no estaba del todo preparada para responderle a esa pregunta, ya que ahora me quedaban dos meses para digerir todo lo vivido y poder dar una respuesta a la altura. Por suerte, Blanquita es una de las alumnas que voy a seguir viendo, ya que, dado el ciclo tan avanzado en que se encuentra, tiene que realizar sus prácticas profesionales. Le he prometido que antes de irme contestaré a su pregunta.
Por el momento, voy a seguir viviendo como hasta ahora. En realidad, el mes de diciembre va a estar lleno de aventuras y de conocer otros lugares que el Perú ofrece. Voy a visitar otras regiones y otras formas que nada se parecen a las de “mi casa”, la selva. Y además voy a hacerlo de la mano de dos visitas muy especiales que espero con impaciencia. Estoy segura de que disfrutaran de este maravilloso lugar tanto como yo hasta ahora.

Cumpamsan shir senchi juajme! Turasha enerotin pujuktaje! (Lengua Shuar)
¡Un abrazo muy fuerte! ¡En enero estoy de vuelta!

sábado, 17 de noviembre de 2018

Joke! Pomena pobago! Pingemisantiro oka? Iroonti tsinanejagi! Pipogaigi otimomentosonori! ¡Ven! ¡Dame la mano! ¿Escuchas eso? ¡Son las mujeres! ¡Vienen llenas de vida! (Lengua Nomatsigenga)


Lo primero que me fijo en una persona es en sus manos.
Las manos dicen mucho, es más, casi pueden hablar. Las manos nos cuentan historias increíbles. Guardan recuerdos, amor y tristeza. También guardan alegría y muchas veces, aunque os parezca imposible, son capaces de llorar.
En realidad, no sabría deciros exactamente por qué me obsesiona este hecho, o por qué me despierta curiosidad en una persona.
Cuando conocí a la señora Mercedes era sábado. Ese día el sol pareciera que quisiera venganza con la tierra. Quemaba, sofocaba y hasta lograba quitar el aliento de la vecindad Atalaína.
La señora Mercedes o “Merche”, como es conocida, parecía impasible ante tal situación, por si no era suficiente el ardiente sol, ella estaba ahí, delante de una gran parrilla oreando el carbón para asar un riquísimo “pollo cangas”, a la vez que acomodando cada pieza en su lugar, revisando la yuca, rellenando el delicioso “ají de cocona” y la “crema de rocotto” y aun así le daba tiempo a tener el control para dirigir las funciones de lxs demás.
Todo el mundo se centraba en su faena, pero yo me permití distraerme unos minutos solo para observarla. Observar sus manos y empezar a imaginar una historia increíble, historia que empezó a contar terminada la faena y empujada por una cerveza bien “helada”. Los primeros minutos, recuerdo que no parábamos de reír, no sé si debido al calor, la cerveza o por la situación tan especial que nos rodeaba.
Después de esta graciosa manera de “romper el hielo”, me preguntó:
¿Te gusta el “maduro” asado? ¿Has probado con queso?
Yo le respondí que el plátano me gusta en todas sus formas y variedades, pero con queso, jamás se me había pasado por la cabeza. Sin importar más información, pidió a David que fuese a su casa a por queso.
¡Ya chino! Ande a mi casa ¿Ya? ¡Trae queso, que la gringa pruebe!
Tras escucharla, no pude evitar mirarla y reírme a carcajadas, Edith y Lourdes también se reían sin parar, por lo que la señora Merche se unió con una risa alborotadora y me atrevo a decir que no venía del diafragma, sino del corazón.
¡Ya gringuita! ¡Apura! ¡Te voy a enseñar el sabor de la selva!
Agarró un cuchillo, abrió en dos el maduro y le puso el queso en medio.
Algo muy simple, pero os puedo asegurar que ninguno sabrá igual de delicioso que aquel que probé de las manos de la señora Mercedes.
Así comienza esta historia.
La señora Merche es madre soltera. Tiene tres hijxs bien criadxs y con familia. He de decir que llegar a este punto, no solo le ha costado sudor y lágrimas. Ella tenía tres trabajos; el primero de seis de la mañana hasta las doce del mediodía, el segundo comprendía entre las tres de la tarde hasta las diez de la noche y el tercero, de diez y media de la noche hasta las cuatro de la madrugada. Creo que no puedo hacer ningún apunte al respecto, porque soy incapaz.
A pesar del horario, no descuidaba el más mínimo de los detalles sobre sus hijxs y sobre su casa.
Si no era suficiente lo que cargaba a su espalda día tras día, una mañana mientras se disponía a sus quehaceres diarios, recibe una noticia que se transforma en un palo al alma. Una de sus mejores amigas fallece, dejándole una herencia de dos hijas, de dos y tres años, ya que esta señora, también era madre soltera. Mercedes no tenía consuelo. Lloraba la pena de su amiga y lloraba de asfixia. Si necesitaba tres trabajos para mantener a sus hijxs, ¿Ahora qué tendría que hacer?
“Bueno, no pasa nada. Si Dios quiere que así sea, así será”.
Os aseguro que mientras escuchaba su relato, mi cuerpo se estremecía, se encogía y hasta sentía frío. Creo que se dio cuenta de mi expresión corporal y empezó a reír de nuevo, cosa que me invito participar de su alegría.
“Señorita Marina, yo tengo tres hijxs y dos hermosas hijas del espíritu santo”.
Ella continuaba riendo y yo la acompañaba, porque ¿Qué otra cosa podía hacer? En mi opinión no tenía nada que decir, simplemente seguir escuchando como hasta ahora había hecho. Es cierto que me invadían sensaciones de todo tipo, no lo niego. Por mi cabeza corrían tantas cosas que no era capaz de centrarme en dar ninguna respuesta. Analicé la situación e incluso me la puse de ejemplo como una posible intervención profesional, pero, aun así, me sentía bloqueada. Por supuesto, no es la primera ni la última mujer que depende de ella misma para sacar adelante una familia y esto si cabe, refuerza mi idea de que una mujer es suficientemente grandiosa como para salir de la peor de las situaciones que la vida le planteé. Existe la falsa creencia de necesitar una persona que complemente nuestra vida y “nos ayude”, por tanto, a sortear las situaciones más complejas, ya que el peso recaerá en partes iguales. Creedme, es falso. Las mujeres somos capaces de por si solas dar respuesta a nuestros acontecimientos vitales, y somos capaces de formar una familia sin necesidad de compañero. Es falsa la idea de que somos “abandonadas”, ya que somos completamente independientes, por tanto, es un sentimiento que interiorizamos con base a nuestra sociedad.
En la anterior publicación, os contaba como Blanquita definía y analizaba el concepto de mujer…
“Marina, una mujer lo es todo. Es infinita”.
Desde aquí me dirijo a vosotras, mis hermanas. Quiero comprender y curar vuestras heridas. Quiero trasmitiros tranquilidad y armonía. Quiero deciros que todo va a estar bien, que cojáis las riendas de vuestra vida, que todos los pasos que deis siempre vayan hacia delante, aunque queráis mirar de reojo el pasado. Quiero deciros que es nuestro momento, que hoy tenemos más fuerza que nunca y que algún día lo veremos caer…
Hoy nos damos nuestras manos, nos miramos y nos reímos sin parar. Vamos a llenarnos de vida y vamos a amarnos como compañeras.
Las manos de la señora Mercedes son de esas en las que puedes leer e interpretar tantas cosas…
Son manos cansadas de trabajar, pero llenas de vida. Son manos preciosas, aunque en ellas duermen mucho dolor. Son manos que cuando tocan convierten las cosas en amor. Manos que enseñan, quieren y son generosas. Manos que no permiten derrota alguna. Manos mágicas que alimentan. Son manos que lloran y manos que ríen con tanta fuerza que cualquier huracán estaría celoso.
Después de arrancarse las tripas y querer compartir su historia con las allí presentes, me atrevo a decir que es precioso ver a una mujer tan empoderada.
Las costumbres nos hacen débiles, las costumbres nos dejan en un segundo plano queriendo despreciarnos, las costumbres nos hieren y nos lastiman. Las costumbres se trasforman propiamente en costumbres y perpetúan los rasgos que nos definen con respecto a nuestra identidad.
Estoy segura que las manos que hoy leen este fragmento son muy especiales, sensibles y con ganas de hacer más bonita la vida.
Nabitsinagagimi okibe! Agenta pingemaje nega nakanta! (Lengua Nomatsigenga)
¡Un abrazo enorme! ¡Pronto tendréis noticias mías!

“Hun noviembrenhmun nokun ishpin kusakinon. Hun noviembrenhmun yovanhai hahinvo” “En noviembre nos quitamos las espinas, en noviembre hablamos de mujeres” (Lengua Amahuaka)



Las publicaciones que llevaré a cabo durante el mes de noviembre van dedicadas especialmente a las mujeres que aquí me rodean. En esta entrada, me gustaría ser algo más teórica, de forma que pueda contextualizar todos y cada uno de los detalles que quiero trasmitir.
Hoy me interesa hablar de hermandad, de sentido de comunidad, de respeto y de ayuda.
Al poco tiempo de llegar a NOPOKI, por casualidad, se presentó una situación muy especial. Un pequeño grupo de chicas querían conocerme, querían preguntarme cómo es mi vida. De esta forma, aproveché la ocasión para extenderme en aquellos aspectos que me definen, en hablar con paciencia y cuidado de mi lucha y, por tanto, compartir puntos de vista y opiniones diferentes a la vez que fascinantes. Esa es la riqueza de los feminismos.
Utilizar un único discurso y además hegemónico para extrapolar la realidad, no solo es erróneo, sino que es peligroso y desagradable.
Me viene a la cabeza mi primer día en la asignatura “Género y Feminismos”, donde nos explicaban que el feminismo comenzó tras la Revolución Francesa, a raíz de la lucha ciudadana. En este caso, tanto hombres como mujeres exigían derechos civiles y donde, finalmente, resultaron beneficiados solo la mitad, excluyendo así a las compañeras de batalla, que al igual que los hombres cavaron las trincheras de la libertad.
Sí, así fue como empezamos a darle nombre a todo este movimiento, pero no olvidemos que hablamos de Europa.
En el transcurso de la asignatura esperaba encontrarme los comienzos de los feminismos en otros lugares del mundo, pero mi sorpresa fue la limitación de contenidos, ya que solo hablaríamos de Europa y EEUU, por tanto, la acotación de la lucha feminista es muy notable y por ello, cuando hablamos caemos en aspectos etnocentristas y eurocéntricos, definiendo opresiones que solo nos afectan a las mujeres blancas que cómodamente tenemos un estatus de poder, principalmente por cuestiones raciales y/o étnicas.

La tercera Ola del feminismo lleva en sus entrañas la palabra “pluralidad”. De este periodo emerge la diversidad y el reconocimiento de la individualidad de cada mujer, ya que en este mundo somos tan diversas como mujeres existimos. Por ello, hay un avance en los discursos feministas, pero insuficiente para abarcar dicha pluralidad. Por eso, hoy quiero dejar a un lado mis privilegios y escuchar, a la vez que entender, otras formas de llevar a cabo la lucha. Me gustaría aclarar que no soy indicada para hablar de ello, ya que pueden parecer contradictorias mis palabras, de esta manera me anticipo y os pido disculpas si existen residuos hegemónicos en mis líneas.
Los feminismos originarios indígenas son múltiples y diversos en función a las culturas de cada pueblo, compartiendo así un aspecto muy característico, “el sentido de comunidad”. En esta línea, la realidad se transforma con el cuidado de aspectos vitales, estar en conexión con la tierra y buscar espacios para una misma. Las tareas van a estar definidas por el sistema de supervivencia, que alterado a raíz de la colonización, se entremezcla con pautas y aspectos distorsionados debido a la proyección inadecuada de realidades extrañas.
Vuelvo, por tanto, al principio, donde después de mantener una larga conversación con las chicas, les pregunto qué significado tiene para ellas la palabra “mujer”. Muchas respuestas estaban adornadas sin intención alguna con adjetivos que responden a características estereotípicas y de roles de género. De entre todas respuestas, la de Blanquita no solo fue una definición, sino un análisis bastante profundo del concepto que de forma muy atinada respondió lo siguiente:
“Una mujer es una persona. Una persona capaz de realizar cualquier cosa que se proponga por más contratiempos que se le presenten. Para algunas mujeres es más fácil y para otras, más difícil. En definitiva, la vida depende de una misma; yo por ejemplo estoy hoy aquí, estudiando, formándome para ser una buena profesional. Créeme, ha sido muy complicado llegar hasta donde estoy, pero de lo que estoy segura es de seguir viviendo y ayudar como lo han hecho conmigo. Marina, una mujer es todo, es infinita”.
En este sentido, vuelvo a la idea del respeto de los tiempos, de las culturas y de los modos de vida. En algunas ocasiones, gente de España me dicen:
Pero, allí habrá más machismo que aquí ¿No? Allí las formas de pensamiento son muy retrogradas ¿No? […] Y un sinfín de preguntas, que desde el desconocimiento reproducimos, con el objetivo de pensar lo bien que vivimos y estamos, en cuanto a políticas de género, obviando los feminicidios que tenemos en nuestro país cada día.
Por supuesto el machismo está presente en el día a día, pero tenemos claro que se debe a la respuesta de la propia estructura que definen los sistemas sociales y que recibe el nombre de patriarcado. De esta forma, no podemos decir o medir que haya más o menos machismo en función al desarrollo social de un país, lo acertado sería reconocer que el machismo es la expresión del sistema patriarcal que se despliega en función de los tiempos de un determinado territorio y que estas formas asesinan todos los días a mujeres.
Por desgracia, la violencia institucional, económica, física, psicología, simbólica, entre otras, que sufrimos las mujeres es común en todos los lugares del planeta. Por tanto, no vale afirmar o decir que “nosotrxs” estamos mejor por vivir en un lugar u otro, eso significa eximir responsabilidades, perpetuar las desigualdades y aumentar el estigma de aquellos pueblos con diferencias culturales y sociales.
Cuando me siento con ellas logro entenderlas, porque en definitiva hablamos el mismo lenguaje. Nos gusta reír, nos gusta llorar, nos gusta renegar, nos gusta escuchar, nos gusta compartir, nos gusta soñar… Y dejadme decir que es la expresión pura de la Sororidad, al igual que la trenza del cabello, estamos unidas en hermandad.
¡Ramamun kuhinmun konkuhin yohiavo hiyanan! ¡Tii toha hikokin! (Lengua Amahuaka).
¡Pronto tendréis noticias mías! ¡Un gran abrazo!