lunes, 21 de enero de 2019

Condenamos la violenta represión de las manifestaciones salariales en Bangladesh

Miles de trabajadoras en Bangladesh han tomado las calles para protestar por los bajos salarios en el sector de la confección. La policía reprimió las protestas disparando balas de goma y usando gases lacrimógenos. Un trabajador ha muerto y muchos otros resultaron heridos.
Desde SETEM y la Campaña Ropa Limpia condenamos enérgicamente la violencia que limita el derecho de las trabajadoras a manifestarse. Hacemos un llamamiento al gobierno de Bangladesh para que ponga fin a la violencia e intimidación hacia los trabajadores y sindicalistas y para que deje de ignorar sus demandas
Las protestas salariales y la violenta represión por parte de la policía no es un fenómeno desconocido en Bangladesh; hay que situarlo en un contexto general extremadamente preocupante para la libertad sindical en el país y en la crisis no resuelta de Ashulia de 2016. Las protestas salariales en Ashulia, área industrial cercana a la capital Dacca, provocaron el cierre de una docena de fábricas durante una semana, más de 1.500 trabajadores y trabajadoras fueron despedidos, cerca de 30 trabajadores y líderes sindicales arrestados y aproximadamente 50 líderes sindicales tuvieron que esconderse. Muchos representantes sindicales aún tienen cargos pendientes, lo que les coloca en riesgo constante de ser arrestados.
El gobierno de Bangladesh ignoró las reclamaciones de aumento salarial en 2016. Durante el largo proceso de revisión salarial del año pasado, el gobierno tampoco tuvo en cuenta la demanda de los sindicatos que reclamaban 16,000 taka (164 €). El vergonzoso nuevo salario mínimo para las trabajadoras menos cualificadas se sitúo a tan sólo la mitad: 8,000 taka (84€). Para la mayoría de trabajadoras y trabajadores, las revisiones salariales apenas han aumentado el salario base. Pese al clima de miedo e intimidación y a la limitada libertad de asociación en Bangladesh, las trabajadoras y sindicalistas han expresado repetidamente su descontento durante el proceso de revisión salarial y desde el momento del anuncio del salario mínimo.
Durante el proceso de revisión salarial, la Campaña Ropa Limpia solicitó a las marcas y minoristas internacionales que apoyasen públicamente la demanda salarial de 16.000 takas de las trabajadoras. Algunas empresas internacionales, entre ellas la española Inditex, manifestaron la esperanza de una revisión justa del salario mínimo en la que se escucharan las voces de los trabajadores y trabajadoras, pero las marcas no apoyaron una cantidad concreta. Desde que el gobierno anunció y puso en marcha el nuevo salario mínimo, significativamente inferior a las demandas de los trabajadores y por debajo de cualquier estimación de salario digno, las marcas han guardado silencio.
El gobierno de Bangladesh demuestra no respetar las libertades fundamentales. Pese a que ha asumido repetidamente compromisos internacionales para mejorar la situación laboral y sindical de las trabajadoras del sector de la confección, demuestra lo contrario reprimiendo violentamente las protestas y aplicando enmiendas a la ley. La libertad de asociación sigue severamente restringida, lo que torpedea la expresión y la defensa de los intereses de las trabajadoras y trabajadores.
La atención internacional de nuevo puesta en Bangladesh: peligra la continuidad del Acuerdo por la Seguridad en Bangladesh. Las recientes manifestaciones tienen lugar en un momento en que los ojos del mundo y la industria de ropa están de nuevo puestos en Bangladesh tras la polémica victoria del partido gobernante y con el Tribunal Supremo a punto de decidir sobre el futuro del Acuerdo Sobre Incendios y Seguridad en Edificio en Bangladesh firmado por más de 200 empresas internacionales tras la tragedia del Rana Plaza. 

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